El olvido de la ley de rendimientos decrecientes
La crisis económica actual estalla con el descubrimiento de las hipotecas subprime en Estados Unidos. Se había practicado un política crediticia arriesgada y alimentado una burbuja inmobiliaria que explota por el incremento del tipo de interés y un elevado precio del petróleo en el 2007. Los prestatarios se dan cuenta que no pueden pagar las cuotas, se elevan los índices de morosidad y surge un elevado nivel de desconfianza que abarca a todo el mundo.
Hasta entonces se había desarrollado un exceso de confianza en los mercados tras un largo periodo de crecimiento económico. Las previsiones de la oferta en muchos sectores: financiero, construcción, automóvil, etc. se ha basándose en modelos lineales, olvidándose de la ley de rendimientos decrecientes, por lo que la oferta a largo plazo era superior a la demanda de mercado.
Mediante este razonamiento se puede afirmar que hubo un exceso de de confianza por haberse olvidado de la ley de rendimientos decrecientes, situación que el mercado trata de corregir con un pérdida de confianza exagerada. Ni la situación era tan buena en la cima de la burbuja ni es tan mala ahora. Esperemos que lo ocurrido hay servido para tener en cuenta que existen modelos económicos no lineales y la presencia de los rendimientos decrecientes, con el objetivo de que los agentes oferentes desarrollen unos planes de producción más racionales en el futuro.
Hasta entonces se había desarrollado un exceso de confianza en los mercados tras un largo periodo de crecimiento económico. Las previsiones de la oferta en muchos sectores: financiero, construcción, automóvil, etc. se ha basándose en modelos lineales, olvidándose de la ley de rendimientos decrecientes, por lo que la oferta a largo plazo era superior a la demanda de mercado.
Mediante este razonamiento se puede afirmar que hubo un exceso de de confianza por haberse olvidado de la ley de rendimientos decrecientes, situación que el mercado trata de corregir con un pérdida de confianza exagerada. Ni la situación era tan buena en la cima de la burbuja ni es tan mala ahora. Esperemos que lo ocurrido hay servido para tener en cuenta que existen modelos económicos no lineales y la presencia de los rendimientos decrecientes, con el objetivo de que los agentes oferentes desarrollen unos planes de producción más racionales en el futuro.







